Una de mis pasiones es el deporte, por eso les voy a contar como me hice seguidor de los Pumas, equipo que me quita el sueño cada año.
Sin duda los Pumas son el equipo más importante en mi vida, es el equipo que ha hecho que llore, que sufra, que me emocione, que grite, etc.
La historia es simple, más no corta…
A long time ago…
El único tío de la familia que hacía deporte, es gran aficionado de los Pumas, de hecho jugaba en el Club Alemán cual buen pambolero y nos llevaba a todos los sobrinos a verlo jugar, bueno, más bien nosotros íbamos a cascarear jaaa.
Esa es la simple razón por la que desde niño (7-8 años) le empecé a ir a los Pumas, ¡por mi tío! y la cumbre de mi pasión fue cuando mis papas y algunos tíos (incluido el Puma), nos llevaron a ver la final Pumas-Cremas a C.U., la temporada era 90-91, obvio como mocoso de 9 años no entiendes el futbol como cuando creces, de hecho solo vas, gritas y te distraes con cualquier pendejada, porque el que me diga que a los 9 años estaba muy pinche atento en los partidos y esas ondas, real no se lo compro.
La pasión fue acrecentándose, a finales de la primaria y principios de la secundaria, no me perdía ningún juego por Imevisión (luego TV Azteca (mediados de los 90’s)), narrados excelsamente por Joserra, época no tan buena para la UNAM, donde lo rescatable era tener un torneo largo y grandes jugadores como Claudio Suarez, El Capi Ramírez Perales, Jorge Campos (aunque luego se largo al Atlante), etc.
El final de los 90’s fue una época difícil para el Azul y Oro, y para los aficionados aún más, aunque debo de aceptar que fue la mejor época para mí como aficionado, ya que junto con mis amigos Dante Eder “El Chief” y Enrique González “Varen”, íbamos a la recién creada barra “Orgullo Azul y Oro”, después nombrada “Rebel”.
Esa etapa fue increíble, porque fue en la prepa, porque era un desmadre y en esa edad crees que te puedes comer el mundo.
La barra empezó del lado del Palomar y nos toco el cambio de televisora, ya ni recuerdo cuántos “hijos de puta” hubo cada comienzo de partido a Televisa, pero créanme, fueron muchos.
Dentro de las deplorables campañas de los Pumas, me tocaron ver muchas cosas bizarras, juegazos o derrotas tristísimas en el estadio.
Entre esos recuerdos está el cambio de uniforme de Lotto a Nike, ver a jugadores re malos como el brasileño Marco de Almeida, J.C. Yegros, Glaria, los argentinos Pablo Lavallen (portero) o Cristian Zermatten (recordado por su cabezazo a un árbitro), y también me toco ver a jugadores de medio pelo como el “Pajaro” Domizzi, “Carucha” Muller, y también fui testigo de la llegada de Leandro Augusto de los panzas verdes de León o cuando le aventaron la pila al “Tuca” en C.U., en un partido por la noche vs el Guadalajara o la ola de prostitución de técnicos a finales de los 90’s. Me toco ver el debut de Braulio Luna, ver jugar a Schuster (realmente era una pena), y tener mi jersey increíble de la UNAM (la 2da entrega de Nike), que tú mamá metía a lavar y se despintaba la palomita jaaa.
Ya a finales de los 90’s y principios del 2000, se desato la huelga en la UNAM, y tenía que ir a Querétaro a apoyar (aunque creo que fui como 5 veces), vi la llegada de Hugo, si no mal recuerdo fue vs el Necaxa, con victoria obvio (4-1 o 3-1), el creador del equipo era el “Gonzo” González (imagínense), y si muchos no lo saben, se los recuerdo, pero junto con el Barcelona y el Athletic de Bilbao, éramos de los pocos clubes en el mundo sin traer patrocinador, entro Banamex, no era tan malo al principio porque el logo estaba atrás (arriba del numero) y en la manga en un tamaño decente, después lo cagaron todo poniéndolo encima del Puma. Creo que esa fue gran idea de Lotto.
Hablando de eso, cómo no recordar los infames uniformes que al final nos metió Nike, primero éramos una copia del uniforme del Valencia de Hector Cuper, que de hecho paso a dos finales de Champions (breviario cultural), luego nos hicieron la mierda esa bicolor y luego nos dijeron sutilmente: “chinguen a su madre afición”, haciendo el puma del tamaño de mi puño, vaya basura!
Regresando y retomando la llegada de Hugo, ahí viví mis mejores épocas como aficionado de los Pumas, con el bicampeonato, una voltereta a las Cremas en un 4 a 3 con gol de último minuto del Kikin, una victoria épica vs el Peñarol de Uruguay de 3 a 1 en una tarde-noche lluviosa en C.U., que a la postre nos diera el pase a Octavos de la Libertadores, o la excelente campaña en la Sudamericana en la que yo fui a ver a mis Pumas vs. Corinthians (en octavos o cuartos, no recuerdo bien) y la final vs. Boca.
Tengo que aceptar que después de varios años apoyando a los Pumas, por ahí a mediados del 2005 deje de ir al estadio, mi cuerpo ya estaba cansado, no de verlos, sino de ir y pararme o llegar en vivo, no era lo mismo a los 18 que a los 25.
Otra razón, ¡la Rebel! Después de no ir dos campañas, me volví a parar con las ganas de siempre en la cancha, pero ahí me entere que ya había una mini Rebel y otros derivados, que se peleaban entre ellos y la gota que derramo el vaso fue cuando una escuincla drogadicta (más que yo jaja), me dijo: ¡CANTA CABRÓN, CON HUEVOS! Eso hubiera estado bien y chistoso si la prostituta hubiera estado viendo el juego, pero es de esas que solo van por ir, para echar montón, por “diversión”, por borrega, pa drogarse aguuusto, y como ella, siempre ha habido, eso me queda claro, pero a raíz del bicampeonato el número creció ¡cabrón! Real la mitad de la Rebel (si no es que más) va a enfiestar, el equipo les vale una mierda, y los “lideres”, ni se diga, solo van por meros intereses personales y de varo, eso no es un secreto.
Cuando voy (casi nunca), voy con amigos que realmente disfrutan de Pumas, todos están alentando al equipo, pero con atención a lo que pasa en el juego, si toda la Rebel fuera así, otra cosa sería.
No dudaría en decir que somos la mejor barra! Pero ¿qué importa más? ¿La cantidad o la calidad? Si, somos muchos, llenan gran parte de los estadios cuando visitamos, pero ¿realmente todos son seguidores? Yo, ¡lo dudo mucho!
Tengo que aceptar que mi huevones es un factor importante para que ya no vaya al estadio, pero eso no me hace menos o más aficionado que muchos que van.
Hay quien en definición podría decir que soy Puma de ocasión, pero está muy equivocado! De hecho muchas personas que conozco se que lo dicen, ¡ell@s me dan risa! Porque no me ven domingo a domingo (ahora) en la cancha a mi no me hace menos aficionado, y a ellos por ir no los hace más.
Yo le podría dar unas clasesitas de los Pumas a cualquiera, y no lo digo por soberbio, pero sé lo que cualquier verdadero aficionado y seguidor de Pumas debería de saber de su equipo, pero hay varios que no saben nada de los Pumas, y que por ir al estadio, se creen el GRAN HINCHA, ¡me los paso por los huevos! Yo festejo un gol en mi casa de la misma forma que en el estadio, miento madres por igual, si, no se compara estar en la cancha, pero no me hace menos amante del equipo, insisto.
Pero bueno, esa es otra historia, lo que viene es seguir apoyando hasta la muerte y con todo al equipo de mis amores, ya sea desde mi casa, un bar, un tugurio, el estadio, o donde sea, te llevo en mi corazón siempre azul y oro!
Esa amigos, es mi historia auriazul.
Moraleja: ¡Amo a los Pumas de corazón!